En todas partes, perceptible o imperceptiblemente, las cosas pasan, terminan, desaparecen. Y habrá otros veranos, otros conciertos, pero jamás será este, nunca más, nunca será como ahora. El año que viene no seré la misma de ahora, por eso me río de lo perecedero, de lo efímero, me río pero al mismo tiempo, como una niña tonta con sus juguetes, me aferro, abrazo tiernamente unos cristales rotos, el agua que se escurre a través de mis dedos. Por más que escriba, que invente para tratar de expresar, de verbalizar, de capturar la vida, todo el truco consiste en vivirla. Todo desaparece: cualquier sueño al que recurras para anestesiar el dolor y las heridas también desaparecerá. Engáñate pensando en la permanencia de ciertas islas literarias: solo eso has tenido hasta ahora. Tu sueño se está cumpliendo. La cosa está funcionando gracias a fuerzas ciegas: no hay nada de lo que puedas enorgullecerte, solo de tu propia inteligencia y de la buena voluntad de algunas personas amigas tan locas como tú. Así que aprovecha mientras puedas.

(De sus «Diarios»)