Le preguntaron a Guimaraes Rosa:
¿Sabe usted qué es el silencio?
El silencio es uno mismo demasiado, contestó.
La palabra nace siempre de un deseo de mutismo, odia las normas, escribe frases que son ladridos y también plegarias.
En cuanto a mí, siempre busqué desmarcarme.
Escribí poemas que son prosas, ensayos que no creen en nada, biografías apócrifas, y hasta dos engendros de novelas que proliferan hacia adentro como una fuga musical.
El cambio de estilo es un rasgo de la obsesión.
También armé pequeños teatros, cajitas con recuerdos y adivinanzas para pequeños príncipes porque la poesía es la continuación de la infancia por otros medios, y la miniatura un objeto transportable, ideal para los seres nómades.

María Negroni