P.: ¿Cuáles serían sus condiciones ideales para trabajar?
R.: Lo único que necesito es una habitación y que nadie me interrumpa. Hay cosas que he escrito a mano de cabo a rabo, pero ahora suelo empezar los capítulos a mano y terminarlos a máquina, y eso genera un embrollo tan grande que nadie más que mi mujer lo puede transcribir. Me resulta más fácil levantarme temprano por la mañana, y me gusta haber terminado hacia la una o las dos del mediodía. Por las tardes no hago gran cosa. Me gusta salir de casa si puedo.

Entrevista con John Dos Passos (“The Paris Review”. 1953-1983)