Texto. Adam Zagajewski

Ella miraba atentamente en dirección a la ventana, como esperando de aquella parte una respuesta o una señal. Para cerciorarse, asió el marco de la ventana con los dedos de la mano derecha. La luz del día era difusa y potente al mismo tiempo. No podía distinguir ningún detalle. Lo que es más, reinaba un silencio absoluto, como si las calles de la ciudad hubiesen quedado sepultadas bajo una gruesa capa de nieve.

Al fin comprendió: sólo soy una figura en un cuadro de Vermeer.

Adam Zagajewski

Esta entrada fue publicada en Colección de textos literarios o no y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario