Últimamente he estado llamando a mis novela «crónicas contemporáneas», etiqueta que parece irles mejor. Tienen un fuerte sesgo político porque, a fin de cuentas, aunque no sea lo único que hay, en nuestra época es la política lo que ha movido a la gente más que ninguna otra cosa. No veo por qué tratar de política debería perjudicar a un escritor. A pesar de haber dicho que la política en la novela es como «un pistoletazo en medio de un concierto», Stendhal también escribía crónicas contemporáneas. O mire usted a Tucídides. No creo que sus crónicas históricas se vieran perjudicadas por el hecho de ser un escritor político. Hay mucha buena literatura que ha estado más o menos involucrada en política, por mucho que se trate de un territorio peligroso, Para muchos autores es mejor mantenerse al margen, a menos que estén dispuestos a aprender a observar. Su invesigación -usando bloques de experiencia en bruto- tiene que estar equilibrada.

John Dos Passos
Entrevista con John Dos Passos (“The Paris Review”. 1953-1983)