Los shandys. Enrique Vila-Matas

A los shandys sus instintos de coleccionistas les fueron bien útiles. Aprender era una forma de coleccionar, como en las citas y extractos de las lecturas diarias que ellos acumulan en cuadernos de notas que transportaban a todas partes y que solían, a menudo, leer en sus reuniones de conjurados de café. Pensar era también, para ellos, una forma de coleccionar, por lo menos en sus etapas más tempranas. Anotaban concienzudamente ideas extravagantes; desarrollaban mini ensayos en cartas a amigos; reescribían planes para proyectos futuros; apuntaban sueños; llevaban listas numeradas de todos los libros portátiles que leían.

Enrique Vila-Matas 

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