Reflexiones. Paul Auster

Algunas personas son capaces de contar una historia más o menos verdadera de sí mismas. Otras son fantasiosas. Su sentido de quiénes son choca de tal modo con lo que el resto del mundo piensa de ellas que resultan patéticas. Eso lo vemos una y otra vez en la vida: la mujer que se va haciendo mayor pero cree que sigue teniendo veinte años e ignora que ofrece una estampa ridícula a ojos de los demás. O el poeta mediocre que se considera brillante. Es penoso estar con esa gente. Luego está el otro extremo, la gente que se subestima a sí misma. Suelen ser personas mucho más valiosas de lo que creen, y, con frecuencia, muy admiradas por otras. Y, sin embargo, se suicidan por dentro. Casi por definición, las buenas personas son duras consigo mismas; y las que no son tan buenas creen que son las mejores.

Paul Auster
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