Hablamos porque somos, pero somos porque hablamos. Y es entonces que en las encrucijadas críticas, en los enfrentamientos de la luz contra la tiniebla, de la razón contra la brutalidad, de la democracia contra el fascismo, el habla asume un valor supremo (…)

Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.