Las manos. Henri Focillon

El rostro humano es, sobre todo, un compuesto de órganos receptores. La mano es acción: coge, crea y, a veces, se diría que piensa. En reposo, no es un utensilio sin alma, abandonado encima de una mesa o colgando a lo largo del cuerpo: la costumbre, el instinto y la voluntad de la acción meditan en ella, y no hace falta reflexionar mucho para el gesto que van a hacer.

Henri Focillon en Vida de las formas

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