La mujer que soy, no es la que tú crees
ni la que yo misma me imagino.
Es una mujer que se deshace en la noch
y se recompone al amanecer.
Es una mujer que ha perdido su nombre
y busca en los espejos su rostro.
Es una mujer que ha olvidado su voz
y escucha en el silencio su corazón.
Pero cuando tú me miras, me reconoces
y me devuelves mi nombre y mi voz.
Y yo, que soy una mujer sin raíces,
me siento en tierra firme, por un instante.

Eunice de Souza