Los libros. Stefan Zweig

Ahí están ellos, aguardando y en silencio. Incitan, llaman, pero no exigen. Están mudos en su anaquel. Sobre ellos parece flotar el sueño, y, sin embargo, desde cada uno en particular, como un ojo en vela, un nombre te mira fijamente. Si pasas cerca de ellos con la mirada, con las manos, no te siguen con sus gritos implorándote, ni se adelantan hacia ti. No exigen. Esperan a que te hayas abierto a ellos; sólo entonces ellos se abren […].

Pequeños pedazos de infinito, alineados aún junto a la pared, así os mantenéis imperceptibles, en nuestra casa. Mas si os libera la mano, si el corazón os toca, saltáis, invisibles, los espacios de los días laborables y, como en un carro ígneo, vuestra palabra nos eleva desde la angostura a la eternidad.

Stefan Zweig

Esta entrada fue publicada en De libros y bibliotecas y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario