Dedicarse a la literatura. Juan Forn

En mi casa sí había libros. A la manera en que hay libros en esas casas de la alta burguesía. La literatura era un divertimento, entonces había libros de El séptimo círculo, libros en inglés.

Mi vieja leía indiscriminadamente bestsellers y otras cosas. Por ejemplo: leía a Mercedes Rodoreda y a Harold Robins. Entonces yo lo que leía era lo que había en casa. Papillon.

La idea de que yo me dedicara a la literatura les pareció escalofriante: «Te vas a morir de hambre, de qué vas a vivir». La verdad es que cuando yo tenía 17 más o menos empecé a ir a verlo a Juarroz a Témperley, donde vivía.

Y después fui conociendo escritores y yo me hacía la idea de que iba a ser pobre. Los escritores que conocí vivían todos mal, pero no me parecía tan grave.

Para mí cualquier cosa era más atractiva que permanecer en la burbuja de esa clase, del colegio Newman».

Juan Forn

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