Lección de escritor. Jorge Luis Borges

Mire, lo que yo quiero decir es que, cuando empecé a escribir, pensaba que todo debía estar caracterizado por el escritor. Por ejemplo, escribir «la luna», sin más, estaba estrictamente prohibido: había que encontrar un adjetivo, un epíteto para la luna. (Desde luego, estoy simplificando. Sin duda, he escrito muchas veces «la luna», pero ahora estoy citando el caso como una especie de símbolo de lo que yo hacía en aquella época). En fin, yo pensaba que había que caracterizarlo todo y que no se debían utilizar las frases de us común. Jamás habría escrito: “Fulanito de tal entró y tomó asiento”: era demasiado simple, demasiado fácil. Creía que debía encontrar alguna forma ingeniosa de decir lo mismo. Ahora me parece que esa clase de cosas no suelen ser más que una molestia para el lector. Pero creo que la raíz de la cuestión se remonta al hecho de que, cuando un escritor es joven, tiene la sensación de que lo que va a decir es más bien estúpido, o que resulta evidente, o que está muy trillado, así que intenta ocultarlo bajo un ornato barroco, con palabras tomadas de escritores del siglo diecisiete, o, al contrario, se propone ser moderno y entonces no para de inventar palabras, o de aludir a aeroplanos, a trenes, al telégrafo y al teléfono, porque se esfuerza al máximo para ser actual. Después, conforme pasa el tiempo, uno se da cuenta de que debe expresar sus ideas, sean buenas o malas, con sencillez, porque, si tienes una idea o un sentimiento, has de intentar que calen en el lector. 

Jorge Luis Borges


Entrevista con Jorge Luis Borges  (“The Paris Review”. 1953-1983)

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1 Response to Lección de escritor. Jorge Luis Borges

  1. ¡Qué certero es Borges en este escrito!

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