Dostoievski me cambió. John Fante

Dostoievski me cambió. El idiota, los demonios, los hermanos Karamazov, el jugador. Me puso del revés como un guante. Entendí que podía respirar, podía ver horizontes invisibles. El odio hacia mi padre se desvaneció. Amaba a mi padre, pobre desgraciado sufriente y perseguido. También amaba a mi madre y a toda mi familia. Era hora de hacerse hombre, de dejar San Elmo y salir al mundo. Quería pensar y sentir como Dostoievski. Yo quería escribir.

John Fante

Esta entrada fue publicada en El oficio de creador, El oficio de lector y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario