
Crítica de ‘La historia universal’, de Ali Smith
La escritora escocesa Ali Smith ofrece en ‘La historia universal’ una ejemplar colección de relatos
Origen: Crítica de ‘La historia universal’, de Ali Smith
Textos
Os lo cuento. Me enamoré de un árbol. Era inevitable. Estaba en flor. […]
Te sientas frente a mí a la mesa de la cocina y me dices que te has enamorado. Cuando te pido que me digas de quién, me diriges una expresión de reproche.
No es alguien, dices.
Y entonces me cuentas que te has enamorado de un árbol.
Teníamos un hombre que robaba libros y que los devolvía después de leerlos: los colocaba discretamente en su estante y se llevaba otros. Lo llamábamos el Maniocléptico. Teníamos un hombre que se dormía apoyándose en las estanterías. Lo llamábamos el Narcoléptico. Teníamos una mujer que en cuanto entraba cogía lo que hubiese en la mesa de novedades y lo hojeaba muy rápido, como si lo fotografiase con los ojos. La llamábamos la Crítica. A las dos ancianas que siempre asistían a cualquier acto de la tienda para beber vino gratis las llamábamos Gabardina y Señora Bastón.
Hace tanto calor que el suelo está seco bajo sus pies. Nunca está seco aquí abajo. Nunca hace tanto calor. Es la clase de día en que es posible pillar una insolación, y ella se lo está perdiendo. Es cierto que hoy las vistas serán espectaculares. En teoría debería encantarle. Le encanta. No sería escocesa si no le encantase. Supuestamente debe sentirse orgullosa. No sería escocesa si no lo estuviese. Lo grabarán. No serían turistas cabrones si no lo grabasen. Se harán fotos. Quizá si no las hiciesen no sabrían si están vivos; quizá significaría que están muertos, o perdidos, o desnudos, si no lo mirasen todo a través de una cámara.
Apoyo la nariz en tu piel. Hueles a ti. Siempre hueles a ti, aunque sé que hay variaciones en tu aroma; el aroma estival a hojas y sudor, el aroma otoñal a humo, el aroma invernal a fuego y lana usada y limpia, el aroma de la primavera no lo recuerdo exactamente y me muero por volver a descubrirlo.
