La máquina de escribir. Rafael Chirbes

A mano, los textos se me llenan de i griegas y de ques y porqués. La máquina me permite un estilo ajeno, de alguien que sabe más que yo, mira mejor que yo, capaz de utilizar construcciones sintácticas de más de media docena de palabras, y, si llega el caso, hasta unas cuantas esdrújulas. Son misterios, pero funcionan.

Rafael Chirbes


Descubre más desde Los cuadernos de Vieco

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Esta entrada fue publicada en El oficio de creador y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario