De mi madre, hasta hace poco, sólo conocí el rostro de entrecasa: el rostro de la preocupación, de la fatiga, de la reprimenda, de la inquietud. Ese rostro venía desde que nuestro padre estuvo….
Fragmento de «La tentación del fracaso».
Origen: Julio Ramón Ribeyro sobre su madre | El Buen Librero
