Un mundo sin lectura es un orbe en que el otro sólo puede aparecer como el enemigo. No sé quién es, qué piensa, cuáles son sus razones. Sobre todo, no tengo palabras para dialogar con él. Por tanto, sólo puedo percibirlo como amenaza.
Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
