La vida de muchas personas, de la mayoría, está llena de misterio, pero hoy día todo va superrápido y apenas si hay tiempo para sentarse a fantasear o a percatarse de ello. Cada vez quedan menos lugares en el mundo desde los cuales ver bien las estrellas en el firmamento nocturno, y si uno reside en Los Ángeles tiene que hacer muchos kilómetros, hasta los lagos secos, para verlas.
Una vez estábamos allí rodando un spot y a las dos de la mañana apagamos los focos, nos tumbamos en el lecho del desierto y miramos. Billones de estrellas, Billones. Algo realmente poderoso. Y ahora como apenas las vemos, nos olvidamos de lo imponente que es ese espectáculo.

David Lynch