VERSOS ÓRFICOS
En el umbral de una puerta oscura,
a la derecha, corre bajo un álamo
el agua del olvido.
A la izquierda brota la corriente de la memoria,
helado cristal como un licor frío.
El agua de la memoria se estanca en mi corazón.
De allí beben mi alegría y mi zozobra;
en su ribera acampan los sabios;
yo les diré: tengo miedo de morir.
La imagen derramada del tiempo
se refleja en mi memoria;
su hermoso espejo no está agrietado.
Soy hija de la tierra negra
pero también del cielo constelado
¡abridme la puerta de la gloria!
Marguerite Yourcenar