El Vieco cortaziano. XLIII

Ya sospechaba de niño, que ponerle nombre a una cosa era apropiármela. No bastaba eso, necesité siempre cambiar periódicamente los nombres de quienes me rodeaban, porque así rechazaba el conformismo, la lenta sustitución de un ser por un nombre.

PARIS, FRANCE - november 27. Argentinian writer Julio Cortazar at home in Paris. Photo Ulf Andersen / Getty Images Julio CortazarJulio Cortázar

Esta entrada fue publicada en Reflexión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario