La escritura está situada más allá de las fronteras, en esa tierra de nadie (sin propiedad y sin patria) que es el lugar mismo de la literatura pero a la vez se localiza con precisión en un ámbito claramente definido. El Dublín de Joyce, el Piamonte de Cesare Pavese, el Salzburgo de Bernhard, la provincia de Santa Fe de Saer. El artista resiste en su zona; establece un vínculo directo entre su región y la cultura mundial.
Ricardo Piglia