Parece que nos estuviésemos volviendo rematadamente idiotas, discutiendo una vez más sobre la realidad y la ficción en las obras literarias, como si quisiéramos ignorar que todo lo que pasa por el lenguaje se convierte en ficción, ya se trate de una narración muy ficcional o de una aproximación al propio yo. No hay una sola novela de género fantástico o sobrenatural donde no hallemos elementos sustraídos de la vida del autor, ni una sola narración autobiográfica donde no detectemos elementos de ficción, mejor o peor amañados.
Jesús Ferrero