Para mí, lo que llamamos técnica literaria es lo primero y la historia está al servicio de dicha técnica. Las historias son como el hueso de la aceituna. Van incluidas. Siento decirlo así, pero lo que realmente me anima a escribir es el hecho del juego con el idioma. Para mí la novela se define por la presencia activa de unos personajes que pongo a convivir.
Fernando Aramburu