Encuentro entre Borges y Cortázar en París

Yo me encontré con Cortázar en París, en casa de Néstor Ibarra. Él me dijo: «¿Usted se acuerda de lo que nos pasó aquella tarde en la diagonal Norte?». «No», le dije yo. Entonces él me dijo: «Yo le llevé a usted un manuscrito. Usted me dijo que volviera al cabo de una semana, y que usted me diría lo que pensaba del manuscrito». Yo dirigía entonces una revista, Los Anales de Buenos Aires (una revista ahora indebidamente olvidada), que pertenecía a la señora Sara de Ortiz Basualdo, y él me llevó un cuento, «Casa tomada»; al cabo de una semana volvió. Me pidió mi opinión, y yo le dije: «En lugar de darle mi opinión, voy a decirle dos cosas: una, que el cuento está en la imprenta, y dentro de unos días tendremos las pruebas; y otra, que ya le he encargado las ilustraciones a mi hermana Norah». Pero, en esa ocasión, en París, Cortázar me dijo: «Lo que yo quería recordarle también es que ése fue el primer texto que yo publiqué en mi patria cuando nadie me conocía». Y yo me sentí muy orgulloso de haber sido el primero que publicó un texto de Julio Cortázar. Y luego nos vimos un par de veces en la UNESCO, donde él trabaja. Él está casado -o estaba casado- con la hermana de un querido amigo mío, Francisco Luis Bernárdez […]. Bueno, como le decía, nos vimos creo que dos o tres veces en la vida, y, desde entonces, él está en París, yo estoy en Buenos Aires; creo que profesamos credos políticos bastante distintos: pero pienso que, al fin y al cabo, las opiniones son lo más superficial que hay en alguien; y además a mí los cuentos fantásticos de Cortázar me gustan.

(A través de «Las cuatro esquinas, una intersección literaria»).

Borges2Cortázar 2

Esta entrada fue publicada en Historia de la literatura y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario