[…] En concreto, el lenguaje como instrumento por antonomasia, y, por extensión, el poder de la literatura como mecanismo de creación de un discurso alternativo y como un lugar de conciencia crítica. Esta es para mí la función principal de la literatura. La literatura ha de ser el lugar donde se ejecuta la conciencia crítica. Por eso los cambios del personaje siempre encuentran un refrendo en la escritura. La escritura es el lugar donde el Narrador encuentra justificación a su tarea, a su vida y a sus cambios.
Ricardo Menéndez Salmón
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