Sánchez Ferlosio: Pecios IV

(Lo detestable) Hay dos cosas que se hacen odiar ya desde el epíteto con que nos las encarecen: las de «honda raigambre» y las de «genuino sabor local».

(Panem et circenses) Llenando el lugar vacío de la impotencia, el hastío y el nihilismo, el deporte es desde siempre lo que más cabalmente cumple la función primaria de toda cultura como instrumento de control social.

(Tiempos) Pero ¿ha habido alguna vez «tiempos felices»?

(Días) Los días felices los pone allí el recuerdo. Por eso son tan tristes.

(Tertuliano) Las víctimas no pueden ser despojadas del derecho de ser eternamente premiadas con el goce de ver sufrir eternamente a sus verdugos en el fuego eterno.

(Un refrán sefardí) Nada expresa mejor la tradicional prevención del judaísmo contra la magia que aquel antiguo refrán sefardí: «Con dizir flama non se quema la boca». La afortunada figura nos amonesta contra cualquier tentación de atribuir  ningún poder a la palabra -que es lo que hace la magia verbal-, ni, por tanto, tampoco al pensamiento. La palabra dice, no hace; es, en su esencia, absolutamente profana, terrenal.

Sánchez Ferlosio. Campo de retamasRafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas

 

 

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