[…] al igual que los cantantes tienen su propio tipo de voz, los escritores también tienen que encontrar la manera de sonar como ellos mismos y no como escritores. Odio la pretensión en la literatura, odio los juegos y odio ese intento de probarle al lector lo inteligente que eres. Es muy molesto, aunque seguramente yo también hiciese eso cuando empecé a escribir. Ya sabes: joven, intentando camelar a la gente con sus ocurrencias… pero después de un tiempo tienes que encontrar la esencia de tu voz, desde la cual vas a hablar.
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