[…] Siempre y hasta en las situaciones más duras. En los tiempos de los líos, de ETA, de los guardaespaldas… sufría una tensión horrible. Pero yo me iba a mi cuarto, cogía un libro que tenía entre manos y era como un paraíso invulnerable en el que estaba feliz. A eso le debo, creo, el haberme mantenido ecuánime y tranquilo.
Fernando Savater. El País