Las monarquías, las aristocracias y las religiones están todas basadas en ese gran defecto de tu raza: la desconfianza que siente el individuo hacia su vecino, y su deseo, por seguridad o por comodidad, de quedar bien ante él. Estas instituciones perdurarán y siempre florecerán, y siempre os oprimirán, os afrentarán y os degradarán, porque siempre seréis y quedaréis como esclavos de las minorías. Nunca ha habido un país donde la mayoría de la gente fuera leal en lo más recóndito de su corazón a ninguna de estas instituciones.
Palabras de Satanás en El forastero misterioso, de Mark Twain.