Ojo conmigo
Desconfíen siempre de un autor de «pecios». Aunque sin quererlo, le es fácil estafar, porque los textos de una sola frase son los que más se prestan a ese fraude de la «profundidad», fetiche de los necios, siempre ávidos de asentir como reverencia a cualquier sentenciosa lapidariedad vacía de sentido como habilidosamente elaborada con palabras de charol. Lo «profundo» lo inventa la necesidad de refugiarse en algo indiscutible, y nada hay tan indiscutible como el dicho enigmático que se autoexime de tener que dar razón de sí. La indiscutibilidad es como un carisma que sacraliza la palabra, canjeando por la magia de la literalidad toda posible capacidad significante.
Rafael Sánchez Ferlosio, «Como a manera de prólogo». Campo de retamas
(Este blog publicará periódicamente algunos de los «pecios» de Sánchez Ferlosio sacados de su libro Campo de retamas)
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