En Ginebra, junto al lago Lemán, en la Villa Diodati, coincidieron unos días de junio Lord Byron, Percy Bysshe Shelley, Mary Godwin (futura Mary Shelley), John William Polidori, Claire Clairmont, la condesa Potocka y Matthew Lewis. El resto lo sabemos: durante tres noches que duraron tres días, los jóvenes escritores románticos jugaron a escribir el relato más terrorífico que pudieran imaginar. Contra todo pronóstico, fueron dos “desconocidos” quienes, quizás influidos por los extraños mecanismos climáticos, escribieron las obras perdurables: Polidori inventó «El vampiro», germen del «Drácula» de Bram Stoker. Mary Shelley, el genial «Frankenstein».
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