Joyce. Estilo literario II

El sentimentalismo

El sentimentalismo nunca es firme ni puede serlo. Es una actitud tan cálida y placentera como confusa […] La pasión crea y destruye, pero el sentimentalismo no es más que el oleaje que arrastra toda clase de basura. No recuerdo una sola obra sensiblera que haya sobrevivido a más de dos generaciones. Es mejor el vigor áspero: al menos uno se enfrenta a algo especial.

El estilo clásico

El estilo clásico apenas encierra ningún misterio; como estamos rodeados de misterio, ese modo de escribir nunca me ha parecido adecuado. Sabe ocuparse muy bien de los hechos, pero a la hora de enfrentarse a los motivos, a las corrientes secretas que lo rigen todo en la vida, carece de la orquesta necesaria. Y es que la vida es un problema peliagudo. Plantearlo con sencillez, como fingen hacer los clasicistas, es sin duda agradable o halagador [para el lector], pero este enfoque ya no convence a la inteligencia moderna, interesada ante todo por las sutilezas, las ambigüedades y las complejidades subterráneas que dominan al hombre corriente y conforman su vida.

Lo ignoto y lo alucinatorio

La realidad de las cosas es mucho más interesante que la ilusión […] Es verdad que no se puede prescindir por completo del pasado y que se debe tomar en consideración los dos mundos, pero el ocultamiento o inconsciente es el más apasionante. Al escritor moderno le interesa lo potencial más que lo actual, lo ignoto y lo alucinatorio más que el mundo clásico y el romántico, que conocemos de sobra.

La literatura contemporánea

Me atrevería a decir que la diferencia entre la literatura clásica y la contemporánea es la misma que existe entre lo objetivo y lo subjetivo: la literatura clásica representa la naturaleza humana a la luz del día, en tanto que la literatura contemporánea se ocupa de ella al anochecer; le interesa la mente pasiva más que la activa.

James Joyce. Sobre la escritura.Sabatini. Sobre la escritura. Joyce

 

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