Lectura. Rilke: Carta VII

[…] Y no debe dejarse extraviar en su soledad porque algo en usted desee salir de ella. Precisamente este deseo, si lo utiliza con calma y con elevación y como instrumento, contribuirá a dilatar su soledad sobre un vasto país. La gente, con ayuda de los convencionalismos, tiene todo resuelto yendo a lo fácil; pero está claro que debemos atenernos a lo difícil; todo viviente tiende a ello […] Poco sabemos; pero que debemos mantenernos en lo difícil es una certeza que no nos abandonará. Estar solo es bueno porque la soledad es difícil. Que algo sea difícil debe sernos un motivo más para hacerlo.

Rilke 2También es bueno amar porque el amor es difícil. Tener amor un ser humano por otro: esto es quizá lo más difícil que nos ha sido encomendado, la última prueba y examen, el trabajo ante el cual todos los otros trabajos no son más que preparación. […] Con todo el ser, con todas las fuerzas concentradas en torno a su corazón palpitante, solitario, ansioso, desbordante, tienen que aprender a amar. […] Amar no es nada que signifique consumirse, entregarse y unirse a otro (pues ¿qué sería una unión entre seres imprecisos, rudimentarios, todavía subalternos?); es, en el individuo, un sublime pretexto para madurar, para convertirse en algo, en mundo, un mundo para sí por amor a otro; es en él una grande inmodesta exigencia, algo que lo elige y lo llama a lo infinito. […]

Quien bien mira encuentra que, como para la muerte, que es difícil, para el difícil amor tampoco ha sido vista aún ninguna luz, ninguna solución, ni señal ni camino; y para ambos deberes, que llevamos ocultos y trasmitimos sin abrirlos, no se dejará descubrir ninguna regla general basada en convenios. […]

Rilke. Cartas a un joven poetaRainer Maria Rilke, Cartas a un joven poeta

 

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