Belleza fortuita
No creo que la belleza sea fortuita. Uno puede pasar siete años reflexionando con más o menos regularidad, y escribir de pronto, sin aparente -insisto, aparente- deliberación y esfuerzo, un cuarteto que lo hará inmortal.
Interpretar un paisaje
No es nada común interpretar espiritualmente un paisaje. Hay quienes creen escribir espiritualmente haciendo el panorama gris y nublado.
El ritmo
El ritmo es la relación primera y formal de una parte con otra dentro de un todo, o de un todo con sus partes, o de una parte con el todo. Las partes constituyen un todo en la medida en que tienen un fin común.
El argumento y las emociones
Al escribir Ulises trataba de reflejar con palabras el color y el sonido de Dublín: su aspecto gris y sin embargo reluciente, sus alucinadoras neblinas, su destartalado caos, el ambiente de sus bares, su estancamiento social. Estas cosas no se podían trasmitir más que a través de la textura de las palabras. Las ideas y el argumento importan menos de lo que piensan algunos. Toda obra de arte tiene por finalidad comunicar emociones; el talento es el don que permite hacerlo.

Qué bueno: «Toda obra de arte tiene por finalidad comunicar emociones». Tan simple y tan cierto. Creo que este concepto es la única medida (si existe) para considerar una obra artística o no.