La experiencia de la lectura, como toda experiencia humana, es inevitablemente una experiencia doble, ambigua, desgarrada: entre comprender y amar, entre la filología y la alegoría, entre la libertad y la coacción, entre la preocupación por el otro y la preocupación por uno mismo.
Antoine Compagnon. El demonio de la teoría. Acantilado