Hoy, solo quisiera decirle dos cosas:
Ironía
Ironía: No se deje dominar por ella, especialmente en los momentos no creadores. En los creadores, trate de utilizarla, como un medio más para comprender la vida. Usada puramente, es también pura. Y no hay que avergonzarse de ella. Si con ella se siente usted demasiado familiarizado, si teme la creciente intimidad con ella, vuelva entonces a los temas grandes y serios; ante éstos se torna pequeña e inerme. Busque lo profundo de las cosas: hasta allí nunca desciende la ironía…; y si usted, así, al borde de lo grande la conduce, comprobará a la vez si esta manera de concebir surge de una necesidad de su ser. Pues por el influjo de las cosas serias, o se desprenderá de usted (si es cosa casual) o se fortalecerá (si realmente le es innata) hasta constituir un noble instrumento que se ubicará en la fila de los medios con que usted tendrá que formar su arte.
Y lo segundo que quería contarle, es esto:
Libros, influencias
De todos mis libros, pocos son los indispensables; pero hay dos que están entre mis cosas dondequiera que me encuentre. Están también aquí, en torno mío: la Biblia y los libros del gran poeta danés Jens Peter Jacobsen. Se me ocurre que conocerá usted sus obras […] Adquiera el tomito «Seis Relatos de J.P. Jacobsen», y su novela «Niels Lyhne»; y empiece el primer cuento del primer tomo, que se llama «Mogens». Un mundo aparecerá ante usted: la felicidad, la riqueza, la inexplicable grandeza de un mundo. Viva usted algún tiempo en estos libros. Aprenda de ellos lo que le parezca digno de ser aprendido; pero, sobre todo, ámelos. Este amor le será retribuido mil y mil veces, y sea cual fuere su vida, él irá -estoy seguro de ello- por el tejido de su existir, como uno de los más importantes hilos entre todos los hilos de sus experiencias, decepciones y alegrías.
Si yo debiese decir por quiénes he sabido algo sobre la esencia de la creación, sobre su profundidad y eternidad, solamente dos nombres son los que podría pronunciar: el de Jacobsen -el grande, grande poeta- y el de Augusto Rodin, el escultor que no tiene igual entre todos los artistas que hoy viven. ¡Y buen éxito en sus caminos!.
Rainer Maria Rilke. Cartas a un joven poeta

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