Carta de Virginia Woolf

Querido: Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros. V.

Fragmento de una carta escrita por Virginia Woolf a su marido

Virginia Woolf

El día 28 de marzo de 1941 el mundo de las letras perdió a una de las mujeres más significativas de la literatura. A sus cincuenta y nueve años de edad, con su abrigo lleno de piedras, lanzó su cuerpo al río Ouse, engullida por las mansas aguas, nos dejó un legado imperecedero al tiempo…

(A través de «Los ojos de Hipatia»)

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