Me parece que atento gravemente contra mi corazón al intentar darte a conocer mis sentimientos a través de una carta. ¡Qué dichosa sería si pudieras juzgarlos atendiéndote a la violencia de los tuyos! Pero, aunque no debiera aludir a ti, perdona que te diga, con menos virulencia de la que siento, que no está bien que me maltrates, como estás haciendo, con un olvido que a mí me desalienta y a ti tendría que avergonzarte.
De Mariana Alcaforado a su enamorado francés
Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.