El papel del intelectual no sirve para nada, ha dejado de ser escuchado del mismo modo que se ha desprestigiado el papel del profesor, del crítico literario, del cura… Se ha producido un desprestigio generalizado de las humanidades. El intelectual ha sido reemplazado por el opinador. Hoy la gente se guía por lo que escucha en la tertulia de la radio, de ahí el éxito de algunos políticos y partidos. Vivimos instalados en la actualidad de forma compulsiva y ahora opinamos muchos, porque para opinar no necesitas pensar.
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