Los libros salen de las tripas

…García Márquez me cogió del brazo; a ratos, cuando le dejaban, me hablaba al oído. Digo cuando le dejaban porque estar aquel día con García Márquez es lo más parecido que me ha pasado en mi vida a estar con el Papa: la gente hacía cola para darle la mano, para mostrarle una edición cualquiera de una de sus obras, para que bendijese su matrimonio reciente, para que besase a su bebé. «¿Sabes una cosa», me susurró en un intervalo de la procesión. «No voy a volver a publicar ninguna novela». «Lo siento», dije, con absoluta sinceridad; luego le pregunté por qué iba a hacer eso. «Mira, Javier,», contestó apretándome con fuerza el brazo. «Yo soy un viejo: y sé engañar a todo el mundo, si quisiera, podría hacerlo. Pero a quien no puedo engañarme es a mí. Y si los libros no salen de las tripas, es mejor no escribirlos».

CercasJavier Cercas

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