Arden las pérdidas (I)

De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas musicales, surge una tempestad, desciende el llanto a las antiguas celdas, advierto látigos vivientes

y la mirada inmóvil de las bestias, su aguja fría en mi corazón.

Todo es presagio. La luz es médula de sombra: van a morir los insectos en las bujías del amanecer. Así

arden en mí los significados.

Gamoneda     Antonio Gamoneda

Esta entrada fue publicada en Colección de textos literarios o no y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario