
De cómo la pasión por un autor puede convertirse en la propia obra
Origen: Ese Tabucchi tan Pessoa

De cómo la pasión por un autor puede convertirse en la propia obra
Origen: Ese Tabucchi tan Pessoa
Hospital de la Providencia Seattle, Washington 12 de agosto de 1938 Querido Max: Estoy haciendo esto a escondidas, contraviniendo las órdenes del médico, pero «tengo una corazonada» y quería escrib…
No se escribe por una razón, sino por varias, cuya importancia varía según las épocas y el estado espiritual del escritor. Personalmente, y sin que el orden implique prioridad, escribo porque es lo único que me gusta hacer, porque es lo más personal que puedo ofrecer (aquello en lo que no puedo ser reemplazado); porque me libera de una serie de tensiones, depresiones, inhibiciones; por costumbre; por descubrir, conocer algo que la escritura revela y no el pensamiento; por lograr una bella frase; por volver memorable, aunque sea para mí, lo efímero; por la sorpresa de ver surgir un mundo del encadenamiento de signos convencionales que uno traza sobre el papel; por indignación, por piedad, por nostalgia y por muchas otras cosas más.

Fotografía de la niña
La niña está sentada en la tierra dura.
áspero molde de Rusia, en la sequía
de 1921, aturdida,
los ojos cerrados, la boca abierta,
un crudo viento abrasador le sopla
arena en la cara. Hambruna y pubertad
se apoderan de ella. Echada sobre un saco,
el calor descoloca todo lo que lleva puesto,
curvado el tierno radio de su brazo.
No puede no ser bella, pero
se muere de hambre. Adelgaza cada día, y sus huesos
se hacen largos, porosos. El pie de foto dice
que va a morir de hambre ese invierno
con miles de otros seres. En la sima de su cuerpo
los ovarios liberan sus primeros óvulos,
dorados como el grano.

.
Biblioteca Nacional de Francia

Esta es la historia de dos hombres execrables. Para qué nos vamos a andar con rodeos. Philippe Sands (Londres, 1960) construye dos relatos que se entrecruzan: el de la no extradición del dictador chileno Augusto Pinochet, detenido…
Origen: LIBROS | Crítica del libro de Philippe Sands ‘Calle Londres 38’ | El Periódico de España
Textos
Aguardaron. Al cabo de un rato le escoltaron hasta una escalera que subía por la parte trasera del edificio, hasta el primer piso. En otro cuarto, un guardia le ordenó que se quitara la ropa. Una vez desnudo, le hicieron tiernas espaldas sobre el somier de un viejo catre, metálico y frío. A continuación le ataron las muñecas y los tobillos al somier. Quedó despatarrado, como un cerdo en un espetón.
A última hora de la mañana del viernes 16 de octubre de 1998, Baltasar Garzón, titular del Juzgado Central de Instrucción n.º 5 de la Audiencia Nacional en Madrid, dio los últimos toques a su solicitud de extradición. De su puño y letra, escribió: DISPONGO: Decretar la prisión provisional incondicional de AUGUSTO PINOCHET UGARTE por los delitos de genocidio y terrorismo, librando órdenes de búsqueda y captura internacionales con multas de extradición. Librar urgentemente la orden internacional de detención a las autoridades judiciales británicas para su ejecución.
El lunes por la mañana, la segunda orden de detención estaba lista. «A las nueve la enviamos a la Interpol, con toda la información y la documentación justificativa necesaria. Incluimos genocidio, terrorismo y tortura, todos ellos crímenes internacionales, todos con jurisdicción universal.» Para entonces, la noticia de la detención de Pinochet se había extendido por todo el mundo. Las reacciones fueron tan intensas como heterogéneas.
En esta ciudad, poco después del golpe de Estado, también estuvo detenido ocho días Roberto Bolaño, acusado de terrorismo. «Salí de aquel agujero gracias a un par de policías que estudiaron conmigo en la universidad», escribió. Unos amigos de México, donde se exilió, dudaban de lo que contó. Bolaño «creó su propio mito», dijo una novia. Le «gustaba jugar a engañar y crear misterios», decía Jorge Herralde, su editor barcelonés. Según otro editor, que las narraciones de Bolaño eran «verdaderas o inventadas» carecía de importancia, «lo único que importaba era su valor literario».
«Le digo lo que se decía: que a los que mataban los echaban a las máquinas. No se llevaban los cadáveres. Los hacían harina de pescado para pollos. Metían la harina en bolsas y la llevaban a las granjas de pollos.» Se interrumpió para dejar que yo similar lo que acababa de decir.
También se habló de que se guardaban cadáveres en las cámaras frigoríficas de la pesquera o se cargaban en El Kiwi, un removedor de fabricación alemana que operaba en la costa de San Antonio, y se hacían desaparecer en el mar. Tras la detención de Pinochet en Londres, el patrón y el piloto de El Kiwi contaron cómo una vez, a medianoche, en un muelle de San Antonio, cargaron una docena de «cuerpos envueltos» con pleno conocimiento del jefe del puerto, al que Contreras había nombrado. A los tres miembros de la tripulación los encerraron en la sala de anclas mientras arrojaban los cuerpos al océano. A raíz de este testimonio, un juez investigó los hechos, pero no llegó a acusar a nadie.
Sobre Literatura: Su lectura, su creación, sus textos...
News, Tips & Website Tutorials
Web de Gema Albornoz
fanzine bejarano de historietas hecho en los 80
Mundos paralelos
blog de la web javiermarias.es
arte y literatura
Lee. Escribe. Bloguea
Cultura: Literatura, Pensamiento, Música, Cine, Arte, Filosofía, Entrevistas, Libros
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)
La comunidad de lectores más grande de Iberoamérica
Palabras sobre todos los vivos y sobre los muertos
"El Mundo Visible es Sólo un Pretexto" / "The Visible World is Just a Pretext".-
Para mis amigos, mi comunidad y los amantes de la literatura
Refugio de poemas, cuentos, fotografías y alguna que otra mentira.
POESÍA PARA VIVIR
Blog de Literatura. Grandes encuentros
Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com