La española Sabina Urraca, autora de la española Sabina Urraca. Foto: gentileza
La escritora española Sabina Urraca es una de las voces más destacadas de la literatura hispánica actual.Diario de novela es su primera publicación en Argentina.En él, narra el proceso de escritura de una novela titulada El celo.
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Entrevistador: El punto y coma, ¿dónde hay que colocarlo… muy brevemente? Jakuta Alikavazovic: Ya no recuerdo quién decía: “El punto y coma, no hay que usarlo nunca, jamás. No es ni un punto ni una…
Estoy demasiado solo en el mundo, y sin embargo, no lo suficiente para consagrar cada hora. Soy demasiado insignificante en el mundo, y sin embargo, no lo suficiente para ser ante ti como una cosa oscura e inteligente. Quiero mi voluntad y quiero acompañar mi voluntad por los caminos de la acción; y en tiempos tranquilos, como vacilantes, cuando algo se acerca, estar entre los que saben o solo. Quiero reflejarte siempre de cuerpo entero y no ser nunca ciego o demasiado viejo para sostener tu pesada imagen oscilante. Quiero desplegarme. No quedar torcido en ninguna parte, porque donde me tuercen, me falsean. Y quiero mi mente veraz ante ti. Quiero describirme como un cuadro que vi largo rato y de cerca; como una palabra que comprendí; como mi jarra diaria; como el rostro de mi madre, como un barco que me llevo a través de la tormenta más mortal.
¿Cómo sujetar mi alma para que no roce la tuya? ¿Cómo debo elevarla hasta las otras cosas, sobre ti? Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido, en un rincón extraño y mudo donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo, nos une, como un golpe de arco, que una sola voz arranca de dos cuerdas. ¿En qué instrumento nos tensaron? ¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido? ¡Oh, dulce canto!
La poesía nace no del trabajo de nuestra vida, de la normalidad de nuestras ocupaciones, sino de los instantes en que levantamos la cabeza y descubrimos con estupor la vida.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)