¿Qué más añadir? Existe tal vez un poder cultural, pero es un poder ambiguo y que se arriesga siempre, al perder dicha ambigüedad, a ponerse al servicio de otro poder que lo someta. Escribir es, en…
Yo veo el poema como una proeza y al poeta como artífice de hazañas, pues, como el atleta, es alguien que quiere alcanzar su meta. Además, en un poema se pueden hacer infinidad de cosas. Hay figuras, hay tonos de voz que cambian constantemente. Siempre me interesa mucho, fíjese, cuando tengo tres o cuatro estrofas, la cuestión de cómo colocar las frases, porque odio que estén dispuestas de la misma manera en todas las estrofas. Todo poema es eso, una especie de hazaña. Alguien [Thomas Nashe] dijo que la poesía es, entre otras cosas, el tuétano del ingenio. Y seguramente eso es lo que subyace a todo, el tuétano del ingenio, pues tiene que haber ingenio. Y buena parte de esa literatura tan elaborada lo pasa por alto: no hay chispa ninguna. Otra cosa que hay que señalar es que todo pensamiento -sea o no poético-consiste en la proeza de asociar. (…) Todo pensamiento consiste en la proeza de asociar: lograr que lo que tienes enfrente haga surgir en tu mente algo que ignorabas saber, vincular esto y aquello, ese clic.
Robert Frost
Entrevista con Robert Frost (“The Paris Review”. 1953-1983)
Atiende esto, hijo mío: las bombas caían sobre la Ciudad de México pero nadie se daba cuenta. El aire llevó el veneno a través de las calles y las ventanas abiertas. Tú acababas de comer y veías en la tele los dibujos animados. Yo leía en la habitación de al lado cuando supe que íbamos a morir. Pese al mareo y las náuseas me arrastré hasta el comedor y te encontré en el suelo. Nos abrazamos. Me preguntaste qué pasaba y yo no dije que estábamos en el programa de la muerte sino que íbamos a iniciar un viaje, uno más, juntos, y que no tuvieras miedo. Al marcharse, la muerte ni siquiera nos cerró los ojos. ¿Qué somos?, me preguntaste una semana o un año después, ¿hormigas, abejas, cifras equivocadas en la gran sopa podrida del azar? Somos seres humanos, hijo mío, casi pájaros, héroes públicos y secretos.
El gran novelista de la América más profunda, autor de libros imprescindibles como «No es país para viejos», «Meridiano de sangre» o «La carretera», ha fallecido este 13 de junio de 2023. Honramos su memoria acercándonos a su obra y personalidad.
Algún día, cuando se demuestre que el mundo tiene cuatro dimensiones en vez de solo tres, un hombre podrá salir a dar un paseo y desaparecer porque sí. Sin funerales, sin lágrimas, sin ilusiones, sin cielo ni infierno
Mis libros no son objetos, sino fragmentos de mi vida. No podría desprenderme de ellos, sin sentir que perdía una parte de mi pasado. Además, soy escritor y crítico literario. Los necesito para hacer mi trabajo. No me he limitado a acumular títulos. Heredé la biblioteca de mi padre, al que perdí cuando era un niño, y gracias a eso he podido conocerlo mejor. Una biblioteca no es una colección, sino una autobiografía. Los libros han educado mi sensibilidad y me han ayudado a soportar la adversidad. Han sido mis maestros y mis ángeles de la guarda. Su presencia ha convertido mi hogar en un gabinete mágico. Mi biblioteca es una orilla de Ítaca, esa patria con la que todos soñamos y que algún día esperamos encontrar.
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)