El 17 de agosto de 1942 fallece a los 39 años Irène Némirovsky. Se encontraba detenida en el campo de exterminio nazi de Auschwitz desde hacía un mes debido a su origen judío.
Irène pasó gran parte de su vida perseguida por esta causa. Nacida en Kiev (Imperio Ruso) en 1903, tuvo que huir a Francia en 1918, cuando la Revolución Rusa y los bolcheviques pusieron precio a la cabeza de su padre, un banquero judío.
Ante el avance del nazismo, en 1939 la escritora envió una petición de nacionalización al gobierno francés que fue rechazada. Debido a esto, decidió convertirse al catolicismo buscando eludir el antisemitismo reinante.
Sin embargo, en 1940 el régimen colaboracionista francés prohibió trabajar a su esposo, publicar libros a Irène, y ambos tuvieron que llevar la estrella amarilla.
Dos años más tarde, Irène fue arrestada y llevada a Auschwitz junto con otras mil personas, de las cuáles sólo 18 volverían con vida.
Richard Ford ha resucitado en Francamente, Frank (Anagrama) a su peculiar ‘alter ego’, Frank Bascombe, el periodista deportivo que luego fue agente inmobiliario y ahora se ha convertido en un jubilado al que
Cuanto más leo, más cambio. Cuanto más variada es mi lectura, más capaz soy de percibir el mundo desde miles de perspectivas distintas. En mí habitan las voces de otros.
El poeta se despierta en el hombre por un acontecimiento inesperado, un incidente exterior o interior: un árbol, un rostro, un «sujeto», una emoción, una palabra. Y unas veces es una voluntad de ex…
R.: La línea de sombra. En el prefacio dice que algunos piensan que se trata de una historia fantástica porque el fantasma del capitán detiene el barco, pero luego añade –y es algo que me llamó mucho la atención, porque yo mismo escribo relatos fantásticos–que escribir un cuento deliberadamente fantástico presupone no sentir que todo el universo es fantástico y misterioso, lo que no implica necesariamente una falta de sensibilidad. Según Conrad, sin embargo, cuando uno escribe sobre el mundo, así sea de un modo realista, está escribiendo ya una historia fantástica, porque el mundo es en sí fantástico, insondable y misterioso.
Jorge Luis Borges
Entrevista con Jorge Luis Borges (“The Paris Review”. 1953-1983)
"Escribir no es sentarse a escribir; esa es la última etapa, tal vez prescindible. Lo imprescindible, no ya para escribir sino para estar realmente vivo, es el tiempo de ocio." (Mario Levrero)