El oficio de escritor. Nadine Gordimer

Ésa es la ventaja que tiene ser libre para elegir el horario en que vas a escribir, la ventaja de escribir por la mañana. Porque te levantas y de forma inconsciente sabes que vas a escribir. Cualquier pequeña tarea que debas llevar a cabo, como hablar con otras personas durante el desayuno, la haces sólo con una parte de ti, por así decirlo; la haces sólo superficialmente. La persona con quien vivo, mi marido, lo entiende desde hace mucho tiempo, y sabe que el desayuno no es el momento de hacer preguntas del tipo «¿Qué vamos a hacer con tal cosa?» o «¿Quieres leer esta carta?»… Me pongo irritable, en ese momento no quiero que me pidan nada. Tampoco quiero llamar a la tienda de comestibles para hacer un pedido. Sólo quiero que me dejen tomarme el desayuno en paz. Lo ideal es caminar un poco al aire libre, lo cual se puede hacer, claro, cuando tienes jardín. Pero a menudo incluso eso me parece una especie de postergación del trabajo, porque es muy fácil reparar en una mala hierba que debes arrancar o en la senda que dibujan unas hormigas.

Nadine Gordimer


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