P. Sus novelas están siempre motivadas por algún problema histórico. ¿Cómo desarrolla la trama a partir de ahí?
R: No lo sé. Hay quien tiene un determinado talento, como un amigo mío, que es capaz de sostener un vaso con un dedo y hacerlo girar sólo con mirarlo. Mi talento es que de vez encuando soy capaz de trasladarme al pasado y ver qué ocurría en otro tiempo. Así es como deberían escribirse las novelas históricas. También tengo muy buena memoria para cualquier cosa que me interese, y una memoria pésima para aquello que no necesito recordar.
P.¿Cuánto tiempo le llevó escribir Yo, Claudio?
R. Yo, Claudio y Claudio, el dios me llevaron ocho meses. No me quedaba más remedio que terminar rápido el trabajo, porque tenía una deuda de cuatro mil libras. Me familiaricé tanto con el personaje que me acusaron de documentarme en exceso, cuando lo cierto es que no me documenté en absoluto.
P. ¿Cuántas horas al día tuvo que dedicarle aproximadamente?
R.: No lo sé, siete u ocho. La historia completa fueron unas doscientas cincuenta mil palabras. Había hipotecado la casa y no quería perderla.

Entrevista con Robert Graves (“The Paris Review”. 1953-1983)
Descubre más desde Los cuadernos de Vieco
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.