Al lector mecánico. Edith Wharton

Para el lector mecánico, los libros, una vez leídos, no son cosas que crecen, echan raíces y tienen ramas que se entrelazan, sino que son como fósiles etiquetados y guardados en los cajones del armario de un geólogo; o, mejor dicho, como prisioneros condenados de por vida a un confinamiento solitario. Para una mentalidad de este tipo, los libros nunca hablan entre sí.

Edith Wharton.

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