CANTO XI
Ahora sé a qué venía,
me lo esta recordando este temblor
de la noche en mi carne,
de mi carne nocturna.
Dejaos de sermones, cosas todas,
y vamos a lo nuestro,
y vamos a este mar de los naufragios:
hazte de noche en mí, carne que tiemblas.

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